Un disco bien curioso. La «cantio triplex» del titulo es una mezcla de cantos bizantinos y rusos y obras religiosas y profanas de Dufay. El nexo entre ellas es el Lamento por la caida de Constantinopla de éste último, ¡todo ello interpretado con flautas dolces! También hay voces, colaborando discretamente aqui y allà, pero el disco se basa principalmente en el conjunto de flautas. Las obras de Dufay están interpretadas con sensibilidad: los motetes, de manera elegante y respetuosa; las canciones, de modo más manifiesto. Campanas, laúd y fídula han sido utilizados para añadir variedad al sonido de las flautas. El lamento «O très piteulx/Omnes amici eius» suena como la más dudoso del disco, con su combinación de flautas dulces, voces y fídula. La afacinación no es muy digna de confianza, la articulación es muy particular y la mezcla de instrumentos y voces no es muy satisfactoria. El conjunto de flautas dulces en soliario hubiera sido una mejor eleción. Los cantos bizantinos están mucho mejor, en mi opinión, principalmente porque han sido tratados como piezas para flautas dulces e interpretados de forma ornamentada y personal (reinterpretados, on otras palabras), lo que significa que se convierten en obras muy apropiadas para los instrumentos. Adaptar los cantos polifónicos rusos ha sido menos problemático: sus fluidas líneas disonantes funcionan igualmente bien con las flautas dulces. El segundo de estos cantos es un verdado tour de force: la flauta dulce más baja está acompañada por campanas y utiliza efectos dramáticos al soplar con violencia y técnicas multifónicas que recuerdan, increiblemente, a los cantos tibetanos. De las restantes piezas de Dufay la elaborada escritura canónica de «inclita stella maris» está bien tratada, y el uso de la respiración en la llamada «cantio triplex» es un toque agradable. Garantizo que est disco fascinará a los aficionados a la flauta dulce, y lo recomiendo para otros aventureros.